



Casa Estudio surge de la transformación de un antiguo ático situado en Fuente del Berro, un barrio silencioso y doméstico en el centro de Madrid, donde todavía es posible encontrarse pavos reales recorriendo los jardines y patios interiores. El proyecto parte de una vivienda excesivamente compartimentada, oscura y alejada de la manera en la que sus habitantes querían vivirla.
La propuesta trata de construir una casa más abierta, luminosa y serena, entendiendo la luz natural como el principal material del proyecto. La nueva organización elimina gran parte de los límites existentes y permite que las distintas estancias se relacionen entre sí de forma continua, acompañando la vida cotidiana de una pareja joven.
La intervención acepta también la condición existente de la vivienda, dejando vistas vigas y pilares originales, entendiendo que la obra debía revelar aquello que ya pertenecía al lugar. Los materiales se reducen a pocos elementos: un suelo continuo de microcemento, piedra natural y azulejos de color que aparecen de manera puntual, aportando profundidad y cierta intensidad doméstica al conjunto.
En el centro de la vivienda aparece una estancia de transición que separa la zona pública de la privada. Más que un simple paso, este espacio intermedio busca convertirse en un lugar donde también suceden cosas: donde la rutina, la pausa y las pequeñas memorias cotidianas forman parte de la propia arquitectura.
Casa Estudio entiende la reforma no como un gesto impuesto, sino como un proceso de transformación sensible, donde la vivienda termina encontrando una nueva forma de habitarse desde la luz, la continuidad y la calma.